—¿Qué ves?
Capítulo 1 – La urgencia de los datos
—No sé cómo lo lograste, pero has salvado el proyecto. codigo registro winzip 27.0
María, sin perder la calma, recordó el segundo detalle del documento: “Para pruebas internas, usar el siguiente código de registro…”. Tal vez el código que había introducido era solo una versión de prueba y necesitaba un “parámetro extra” para habilitar la versión completa.
—¿Hay alguna forma de registrar el programa sin perder tiempo? —preguntó el doctor, visiblemente preocupado. —¿Qué ves
Capítulo 2 – La pista del viejo servidor
De pronto, la pantalla se volvió azul. Un mensaje de error: “Licencia inválida – desactivado por uso no autorizado” . El programa se cerró y todos los archivos comprimidos desaparecieron, volviendo a su forma original en la carpeta temporal. María sintió que el corazón se le detenía. Tal vez el código que había introducido era
María trabajaba en el laboratorio de criptografía del Instituto Tecnológico de Valparaíso. Esa mañana, el jefe del proyecto, el doctor Álvarez, le entregó una carpeta de disquetes viejos y le pidió que los digitalizara, comprimiera y enviara a una base segura en Londres antes del anochecer. “Tenemos solo ocho horas”, le advirtió, “y la información es crítica para la investigación sobre la resistencia bacteriana”.
María frunció el ceño. WinZip era el compresor de archivos que su colega, Javier, había instalado hacía meses para un proyecto anterior, pero la licencia había expirado cuando la empresa cambió de software. Sin embargo, WinZip 27.0 era famoso por su velocidad y su algoritmo de compresión de última generación. Con esa herramienta, podrían comprimir los 200 archivos en menos de una hora.