La única respuesta fue el sol quemando la tierra. Y allá al fondo, entre las rocas, una sombra que no proyectaba sombra.
A media mañana, cuando el sudor ya se había secado en su piel dejando costras de sal, encontró algo que no estaba en el mapa: un árbol. No cualquier árbol. Era un algarrobo añoso, torcido por los siglos, y en sus ramas colgaban cintas de tela desteñida. Decenas de ellas. Algunas eran rojas, otras azules, algunas negras. Todas atadas con un nudo apretado que parecía una oración.
Pero el árbol tenía ahora una cinta más: la que él llevaba atada al sombrero. Alguien se la había quitado sin que él lo sintiera.
La única respuesta fue el sol quemando la tierra. Y allá al fondo, entre las rocas, una sombra que no proyectaba sombra.
A media mañana, cuando el sudor ya se había secado en su piel dejando costras de sal, encontró algo que no estaba en el mapa: un árbol. No cualquier árbol. Era un algarrobo añoso, torcido por los siglos, y en sus ramas colgaban cintas de tela desteñida. Decenas de ellas. Algunas eran rojas, otras azules, algunas negras. Todas atadas con un nudo apretado que parecía una oración. en tierras salvajes capitulo 1
Pero el árbol tenía ahora una cinta más: la que él llevaba atada al sombrero. Alguien se la había quitado sin que él lo sintiera. La única respuesta fue el sol quemando la tierra