Impro Improvisacion Y El Teatro Keith Johnstone.pdf -
Johnstone prefiere a los no-actores, a los niños, a los "torpes". En sus talleres, celebra el error, el fracaso y la torpeza. Cuenta una anécdota reveladora: cuando pedía a sus alumnos que hicieran el payaso más ridículo posible, los actores profesionales hacían payasos "interesantes" o "conmovedores". Los no-actores hacían payasos que simplemente se caían y no podían levantarse. Y eso, dice Johnstone, es mucho más divertido y teatral. El último bloque de Impro trata sobre la máscara neutra y la máscara de personaje. Aquí Johnstone se separa de Jacques Lecoq (otro gran maestro de la máscara). Para Lecoq, la máscara revela el gesto esencial. Para Johnstone, la máscara libera al actor de su propia identidad .
Además, el libro ha trascendido el teatro: es lectura obligada en escuelas de negocio (para entender liderazgo y creatividad), en psicología educativa y en talleres de escritura creativa. Lo que hace único a Impro: Improvisación y el Teatro es que no es un libro sobre técnicas actorales, sino sobre cómo desaprender la rigidez . Keith Johnstone nos recuerda que los niños pequeños son genios de la improvisación: cambian de personaje sin aviso, inventan mundos con una silla, ríen sin motivo. Luego, la escuela, la familia y el "qué dirán" convierten a esos niños en adultos que "no saben improvisar". Impro Improvisacion Y El Teatro Keith Johnstone.pdf
Below is a deep, standalone article you can use or adapt. En el panorama de las artes escénicas del siglo XX, pocos libros han sido tan leídos, malinterpretados y profundamente transformadores como Impro: Improvisation and the Theatre (1981), del dramaturgo y pedagogo británico Keith Johnstone. Conocido en el mundo hispanohablante como Impro: Improvisación y el Teatro , este texto no es un simple manual de técnicas cómicas o un recetario para juegos escénicos. Es, más bien, una declaración de guerra contra la educación tradicional, la creatividad domesticada y el "bloqueo del artista" entendido como un fracaso personal. Johnstone prefiere a los no-actores, a los niños,
Para Johnstone, el actor debe aprender a jugar con el estatus de forma consciente. Propone ejercicios donde dos personas conversan, una con "estatus alto" (habla mirando al vacío, no se disculpa, hace esperar) y otra con "estatus bajo" (ríe nervioso, se encoge, duda). La revelación es que : cuando el sirviente (estatus bajo) corrige al rey (estatus alto), nace la tensión, la comedia o la tragedia. Los no-actores hacían payasos que simplemente se caían
Describe el "bloqueo" no como una falta de imaginación, sino como un mecanismo de autoprotección. Nuestro "censor interior" (interiorizado desde la infancia, cuando se nos castigaba por decir tonterías) filtra todo pensamiento antes de que salga al exterior. El resultado: el actor en escena busca la frase ingeniosa, el gag perfecto, la respuesta inteligente. Y, al buscar, se paraliza.