—¿Por qué? —preguntó Obb.
Obb miró la caja vacía. Luego miró la flor negra. Luego miró el holograma de su hermana, que ya casi no era más que una mancha violeta en el aire. Obb Balas Magicas - Holograma
El mundo se blanqueó. No hubo sonido, solo una presión enorme en los oídos. Cuando Obb pudo ver de nuevo, el holograma había cambiado por completo. Ya no era el pasado. Era un ahora construido con retazos de luz violeta. Lina estaba frente a él, no como recuerdo, sino como presencia. Pero incompleta. Sus bordes parpadeaban como una llama débil. —¿Por qué
El profesor Holograma se encogió de hombros. Luego miró la flor negra
Pero esta vez, Obb no oyó silencio. Oyó el ruido de la flor negra cayendo al suelo. El profesor Holograma ya no estaba.
—¿Por qué acepté la flor negra? —preguntó Lina, y su holograma sonrió con tristeza—. Porque allí no había miedo, Obb. Había paz. La paz que yo no encontraba aquí.