—¿Qué te trae aquí esta noche? —preguntó, mientras limpiaba la mesa con un trapo suave.
Y Julián, con su sonrisa cálida y sus ojos comprensivos, la ayudó a encontrar su camino. No le dio respuestas fáciles, ni soluciones mágicas. Pero le mostró que, a veces, la mejor manera de encontrarse es perderse, y que en la oscuridad, siempre hay una luz que espera ser encontrada.
Una noche, mientras caminaba por una calle desconocida, se encontró con un pequeño café. La luz que emanaba de su interior era como un faro en la oscuridad, llamándola hacia él. Entró y se sentó en una mesa del rincón, tratando de pasar desapercibida. Perderte para encontrarme - Elizabeth Clapes.epub
Pasaron las horas, y el café comenzó a llenarse de gente. La música empezó a sonar, y el ambiente se volvió más animado. Sofía se sintió atraída por la energía del lugar, y comenzó a relajarse.
Sofía se quedó en silencio, mirando el café, mientras el hombre se alejaba para atender a otros clientes. Sus palabras resonaban en su mente. ¿Perderse para encontrarse? ¿Era eso posible? —¿Qué te trae aquí esta noche
El café estaba casi vacío, solo había un par de personas sentadas en la barra, enfrascadas en sus propias conversaciones. Detrás de la barra, un hombre con ojos cálidos y una sonrisa suave la miró y se acercó.
Sofía había sido siempre una persona con una gran necesidad de libertad, de explorar y descubrir nuevos lugares y experiencias. Pero esta vez, su búsqueda de la libertad se había convertido en una huida. Huía de sus miedos, de sus dudas y de las expectativas que otros habían puesto sobre ella. No le dio respuestas fáciles, ni soluciones mágicas
Sofía permaneció en la ciudad durante meses, tiempo durante el cual se convirtió en una parte integral de la comunidad del café. Julián se convirtió en un hermano para ella, y el café en su hogar.
—Estoy perdida —dijo finalmente, con una sonrisa débil.
—A veces, es necesario perderse para encontrarse —dijo, mientras le servía una taza de café caliente.